En México, la dictadura perfecta



Mario Vargas Llosa, hoy premio Nobel de Literatura, describió al régimen priista en México como la dictadura perfecta.

Vargas Llosa, conocedor de las dictaduras latinoamericanas, que deja ver en sus novelas políticas -como "La Fiesta del Chivo"-, nos permitió a los mexicanos un análisis de algunas de las características de esta dictadura perfecta.

Por largas décadas el PRI fue un poder absoluto, realizaba elecciones y avalaba así su perpetuación en el poder con autoridades electorales sometidas, como sometidos estaban los otros poderes del Estado mexicano, el Legislativo y el Judicial.

Control absoluto.

Se mantenía un control absoluto también sobre toda organización social (siendo éstas parte del mismo partido en el poder), sindicatos, organizaciones campesinas, organizaciones estudiantiles en las universidades públicas, maestros, etcétera.

El presidente no tenía contrapeso en ninguna institución formal o informal: era el dictador venerado en sus informes y todos sus actos.

Los medios de comunicación acompañaban suficiente a este régimen para que la sociedad valorara más sus bondades frente a cualquier otra alternativa, los demás partidos políticos eran o satélites convenientes a la dictadura o partidos minoritarios, siempre desacreditados por los medios y sin representación suficiente en los congresos.

Desde luego que el ejercicio de los recursos públicos era una arca abierta como en cualquier dictadura, donde la transparencia es opuesta al derecho inherente de decidir y gastar por los ciudadanos.

Todas estas características de la dictadura perfecta (que permitieron que por años y años se diera "una paz" que se valoraba para la permanencia en el poder), hoy son comunes en las dictaduras de los gobiernos estatales en que el país se ha convertido.

Sin duda, la que irradia como ejemplo y muestra de lo que sería el retorno de la dictadura perfecta a México, es la ejercida por Enrique Peña Nieto en el Estado de México, quien ha añadido otras características que escaparon a Vargas Llosa, y que se repiten en otros estados: el derroche y la frivolidad, es decir, una política banal.

Sirva la decisión del premio Nobel en Mario Vargas Llosa, para recordarnos que una dictadura perfeccionada de la perfecta es el riesgo de México en el retorno del PRI al poder.- México, D.F.







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Senadora de la República















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