jueves, 20 de agosto de 2015

Nueva generación de líderes.


“Ricardo Anaya no debe ser presidente del Partido Acción Nacional porque detrás de él estará  la figura de Gustavo Madero quién controlará desde su curul los destinos del partido”. Es uno de los argumentos más fuertes, si no es que el único argumento importante que se esgrime en contra de la candidatura del joven queretano.
Al momento que se publican estas líneas, (en el periodico Congresistas) el PAN está llevando a cabo su proceso de elección para presidir el Comité Ejecutivo Nacional y los candidatos son el Senador con licencia Javier Corral, Licenciado en Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad de Occidente, Diputado local 1992-1995, Presidente del CDE del PAN en Chihuahua 1994-1997, Diputado Federal 2 veces y también Senador de 2000 a 2006. En la otra esquina se encuentra el Diputado con licencia Ricardo Anaya que es Licenciado en Derecho por Universidad de Querétaro, Maestro en derecho fiscal por la Universidad del Valle de México, Doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México, además fue Diputado local donde fungió como Coordinador del Grupo Parlamentario, Presidente del Comité Directivo Estatal en 2010, Subsecretario de Planeación Turística de la Secretaría de Turismo del Gobierno Federal, Diputado Federal desde 2012 llegando a ser Presidente de la Cámara de Diputados y presidente interino del CEN.
Al Senador Corral nadie le niega su sobresaliente habilidad oratoria, su buena memoria y su capacidad política, dentro y fuera del PAN es reconocido por su perfil y trayectoria, también se le relaciona con la izquierda por su inclinación hacia el activismo. Lo recuerdo recientemente organizando manifestaciones en contra de la Ley de Telecomunicaciones o a favor de que Aristegui fuese reinstalada en MVS, definitivamente verlo y escucharlo en tribuna es un agasajo coincidas o no con él. No tengo la menor duda de que es un hombre trabajador, firme y congruente consigo mismo, es un encantador de serpientes.
Pero, también es del dominio de muchos, que su personalidad no le ayuda a formar grupos grandes o incluso pequeños, es conocido entre sus colegas como “el llanero solitario” o “lobo estepario”. Paradójicamente la fuerza del Senador es también su talón de Aquiles, ya que no es precisamente un líder, debido a su personalidad, no seré el primero que diga que Javier Corral parece más un mesías que un líder, tampoco seré el primero que lo comparé con Andres Manuel López Obrador por el culto a él mismo que irremediablemente emana. En síntesis Corral es brillante pero es un predicador y el PAN necesita un líder que marque un rumbo, no una personalidad a la cual adorar.
Por eso creo que lo mejor opción para el PAN en este momento es Ricardo Anaya y no solo porque hay poco material de donde escoger, sino porque aunque hubiese mucha tela, Anaya ha demostrado habilidad política natural, creciendo exponencialmente en muy poco tiempo como en su momento lo hizo Gustavo Madero, pero con la gran diferencia de que no se ha enlodado ni ha dado una declaración en falso.
Consideremos que el joven de Querétaro es un hombre que superó la prueba cuando asumió la presidencia de la Cámara de Diputados y tuvo que lidiar con el PRI de Manlio Fabio Beltrones y con un PAN en pugna constante, dando resultados satisfactorios, logrando acuerdos y estableciendo una dinámica legislativa activa y responsable. Es el mismo caso cuando asume la Coordinación del Grupo Parlamentario y cuando asume la Presidencia interina del CEN del PAN, dejándose ver inmediatamente a pesar de que su encargo era temporal, logrando posicionar al partido dándole un poco de más fuerza y elevando el tono crítico frente al Gobierno Federal.

Anaya ya lidió exitosamente con Beltrones, - virtual presidente del PRI - con los Calderonistas y en la campaña con Corral, todos perfiles en principio más imponentes y que poco a poco fue superando hasta el día de hoy que se pondrá a la cabeza de todos los panistas, que marcará el rumbo de una potencial renovación. Se le ponen signos de interrogación derivado de su juventud, pero no se ha equivocado aún, ni siquiera da una declaración en falso, es un hombre metódico y en ascenso. 
Alguien siempre está detrás de alguien, todos tenemos un jefe o dependemos de alguien, pero aun así nos gusta mucho la teoría de la conspiración, en muy pocos casos le atinamos y en la gran mayoría fallamos. Un reciente artículo del MIT Review se titula: Negar la evidencia científica y creer en conspiraciones van de la mano y enfatiza en la tendencia fácil de pensar en el complot de la derecha y la conspiración de la izquierda.
“La forma de pensar de los conspiracionistas es, claro está, recursiva por naturaleza: toda evidencia que contradiga su hipótesis simplemente representa mayor evidencia que confirma el encubrimiento nefasto en curso”. 
Pero aun así persiste - el también legitimo - argumento de los conspiracionistas, de que Madero estará detrás de Anaya y que la presidencia del PAN seguirá en las manos de la misma persona, lo que me parece manipulador y obvio, es decir, en todas las democracias los liderazgos crecen bajo el cobijo de otros liderazgos, es natural e inevitable – lo único que nace de la nada son los mesías, perfil que el PAN ni cualquier democracia necesita – en el libro Liderazgo en tiempos de crisis, el ex presidente del gobierno español Felipe González, habla sobre las acciones de un líder, entre las que se encuentra la de generar más líderes y no perpetuarse en el poder. 
Según Felipe González las características de un líder deben ser:
·       Compromiso con un proyecto
·       Hacerse cargo del ánimo de los demás
·       Influir en el ánimo de los demás
·       Coordinar equipos humanos
·       Procesar información relevante rumbo al objetivo
·       Tener fortaleza emocional
Con base en eso, Anaya ha dado muestra de cubrir los 6 puntos descritos por González y en el caso de Corral, percibo que el proyecto es él, además considero que no es una persona que se haga cargo del ánimo de los demás y dudo mucho de la fortaleza emocional que tenga. 
Es pertienente reconocer el liderazgo de Madero desde su primera aparición como Diputado, después como Senador donde llegó a la Coordinación al Grupo, también como presidente del partido y como aglutinador de la mayoría panista, pero aún más importante por la formación de un nuevo líder (Ricardo Anaya) por permitir que creciera y la fortaleza que debió tener para ceder las riendas cuando aún podía seguir imponiéndose.
Por otro lado y abonando a la teoría conspiracionista de ¿Quien está detrás de quien? ó ¿Quien es el jefe de quien?. Detrás de Corral se encuentra nada más y nada menos que el Senador Javier Corral, habría que evaluar quien representa una mejor o peor influencia para cada uno de los candidatos al CEN Panista. En lo particular soy de la idea de no satanizar lo obvio, lo inevitable y lo natural, si alguien está detrás de alguien es normal y no es necesariamente determinante.
Ricardo Anaya cubre el perfil que necesita el PAN y que demanda México, está calificado e incluso, si tiene un buen desempeño, puede ser la mejor opción para el PAN rumbo a 2018, a pesar de que hay dos apuntados, una que no ganará y otro que es demasiado polémico. Ricardo Anaya es el joven maravilla, es el Adolfo Suarez mexicano, un político que tiene el potencial de modificar la dinámica actual, reconfigurar al partido y sentar las bases desde 2016 para las elecciones presidenciales.
Esta elección es importante sobre todo porque coincide con los relevos del PRI - que eligió bien designando a Beltrones - y del PRD, - que elegirá mejor de cómo lo ha hecho los últimos años, considerando que entre los candidatos están Fernando Belaunzarán, Zoé Robledo y Armando Ríos Piter - esto significa que la presidencia de los tres partidos más importantes estará en manos de perfiles jóvenes de la Generación X casi de la Y, que bien podrían ser los tres candidatos presidenciales. Todos, incluyendo hasta Manlio Fabio, representan un cambio, de alguna manera una renovación, que las elecciones intermedias adelantaron y exigieron.
Los próximos tres años nuestra democracia debe entrar en un etapa de madurez, los relevos generacionales ya están llegando, es momento de dar la batalla histórica “cultural” contra la corrupción, para que en la tercera década del Siglo XXI, México aproveche el potencial que propios y extraños dicen que tiene.

Carlos Saavedra.

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